jueves, 30 de marzo de 2017

Cenicienta (Kenneth Branagh, 2015)

Sinopsis: Cuenta las andanzas de la Ella (Lily James), una joven cuyo padre, un comerciante, vuelve a casarse tras enviudar. Para agradar a su padre, acoge con cariño a su madrastra (Cate Blanchett) y a sus hijas (Holliday Grainger y Sophie McShera) en la casa familiar. Pero, cuando su padre muere inesperadamente, la joven queda a merced de unas mujeres celosas y malvadas que la convierten en sirvienta y la relegan a la cocina. Pero, a pesar de la crueldad con la que la tratan, está dispuesta a cumplir las últimas palabras de su madre que le dijo que debía "ser valiente y amable".

Mi opinión: En estos días que está tan en boca de todos la nueva versión de La Bella y la Bestia, he decidido ver esta reciente adaptación de Cenicienta que tenía pendiente. El extenso debate sobre la nueva moda de adaptar a acción real antiguos clásicos de Disney está muy candente, sobre todo porque estas nuevas películas se consideran innecesarias (la más prescindible para mí es El libro de la selva). Y vale, es verdad, que igual no las necesitamos y algunas son horripilantes, pero debo confesar que en ocasiones sale alguna a relucir que no tiene desperdicio. Y todavía me quedan confesiones, porque hoy es el día: me suele gustar bastante todo lo que hace Kenneth Branagh, tanto delante como detrás de las cámaras. Sí, quien me conoce bien sabe que soy un poco "doña a casi nadie le gustan las pelis que dirige Kenneth Branagh pero a mí sí, por ejemplo Thor", y resulta que esta versión de Cenicienta está dirigida por él, un motivo más que suficiente para mí para querer verla.

Y bien, sin más dilación decir que me ha gustado y que me ha sorprendido porque, sinceramente, esperaba mucho menos por simples prejuicios. Si hay algo que considero positivo en estas nuevas adaptaciones es que me resultan más realistas que las versiones animadas, más coherentes con la época que reflejan, tal vez dirigidas a un público no tan infantil y, por supuesto, muy actualizadas en su concepto general. Y todo eso lo tiene esta película, además de presentarse con unos escenarios y personajes muy cuidados. Tenemos a muchas caras conocidas, a medio reparto de Downton Abbey y a actores consagradísimos, pero debo decir que Cate Blanchett en su papel de madrastra brilla con luz propia. Enorme este personaje que, tanto en estética como en modales, así como en los planos que le hacen, me ha recordado mucho a las villanas de la época clásica: Norma Desmond, Bette Davis y tantas y tantas señoras del cine.

En fin, toda una sorpresa que he disfrutado. Puede ser un poco ñoña en algunas escenas, pero sin duda, para mí ha sido una película que funciona, que me ha entretenido pese a contarme lo que ya sabía (y eso dice mucho de ella), y que de momento es de todas estas nuevas adaptaciones la que más me ha gustado (a falta de ver La Bella y la Bestia). Bonita, bien realizada y muy entrañable. 7/10

jueves, 23 de marzo de 2017

Trilogía del Baztán 1. El guardián invisible (Dolores Redondo, 2012)


17238220Sinopsis: En los márgenes del río Baztán, en el valle de Navarra, aparece el cuerpo desnudo de una adolescente en unas circunstancias que lo ponen en relación con un asesinato ocurrido en los alrededores un mes atrás. La inspectora de la sección de homicidios de la Policía Foral, Amaia Salazar, será la encargada de dirigir una investigación que la llevará de vuelta a Elizondo, una pequeña población de donde es originaria y de la que ha tratado de huir toda su vida. Enfrentada con las cada vez más complicadas derivaciones del caso y con sus propios fantasmas familiares, la investigación de Amaia es una carrera contrarreloj para dar con un asesino que puede mostrar el rostro más aterrador de una realidad brutal al tiempo que convocar a los seres más inquietantes de las leyendas del Norte.

Mi opinión: Por favor, que alguien me diga dónde está la cámara oculta. Porque este libro es una broma, ¿verdad? ¿¡VERDAD!? ... Ah, que no lo es... [Insertar facepalm aquí]

Bueno, pues ya se deja ver que el libro no me ha gustado nada. Mucho tienen que cambiar las cosas para que esta no sea mi peor lectura de 2017, porque ahora mismo lo es y en el puesto de honor. Venga, os comento lo único que me ha gustado del libro y ya sigo con todo lo demás: la portada. Eso es indiscutible, tiene una portada preciosa y los otros dos libros de la trilogía también, pero como no pienso leerlos...

Debo decir que no soy muy fan que digamos de la novela negra, me parecen todas iguales, pero a esta decidí darle una oportunidad porque sabía que tenía un componente paranormal/mitológico y me llamó la atención. Además, mis padres vieron la película y les gustó bastante, y hablando con ellos, comparando las dos cosas, creo que puede ser mejor que el libro. Porque el libro está mal escrito y eso en la película no hay que sufrirlo.

Primero de todo, en el capítulo uno ya asoma una serie de topicazos de serie mala de asesinatos que echa para atrás, pero me dije "venga Carol, dale una oportunidad, que seguro que luego mejora". En la página 33 de la edición digital ya sabía quién era el asesino. Pero seguí dando una oportunidad a este... esto, porque en cierto modo me intrigaba el cómo y el porqué. ¡Ay, si hubiera sabido que todo eso no se aclaraba hasta el último (y ridículo) capítulo me habría ahorrado el resto! Y me lo habría ahorrado con satisfacción, porque esta es la novela más vacía y aburrida que he leído en mucho tiempo. Menos mal que a la vez es simple y se lee rápida.

A ver, para no hacer esta reseña tan tediosa e inútil como el propio libro, he decidido hacer una lista con todas las estupideces, tópicos y barbaridades que he tenido el (dis)gusto de leer en estas 339 páginas de sufrimiento y sopor. O igual sí que queda largo, pero necesito hacerlo:

1) La protagonista es la poli más súper-poli de Navarra y parte del extranjero, porque sí, estuvo una temporada en el FBI y es la más lista del universo (o eso cree, porque bien poco que lo demuestra en la práctica. Con decir que su hermana pastelera resuelve el crimen antes que ella...). Por supuesto, tiene un pasado traumático con infancia complicada, más la situación actual que la atormenta de no poder quedarse embarazada (ya hablaré de eso en el punto 11). En fin, típico personaje policial atormentado, antipático y lánguido que se regodea tristemente una y otra vez de forma egoísta en cosas que pasaron hace veinte años.

2) Tenemos un paraje precioso como es el Valle del Baztán, del que solo se nos dice que tiene un río y un bosque de hayas. FIN. Servidora ha estado en Navarra y cree que las descripciones que se hacen de la región son un flaco favor a esa localidad. Me dan ganas de volver para encontrar los paisajes que la autora me prometía y no me ha dado. Señor@s, si quieren ambientación lean a las Brontë, por favor, y luego tomamos un té y lo discutimos.

3) Cuidado, hay un momento en que se describe el pueblo de Elizondo, porque la acción transcurre allí en gran medida. Pero no nos emocionemos, que tan solo se enumeran los nombres de las calles y se nos comunica que están empedradas. 

4) El marido perfecto, americano, rico, artista, y a la vez agobiante con el tema del embarazo, es tan, tan, TAN de sobremesa de Antena 3, tan irreal, tan pánfilo que... que... no sé. Hasta se me acaban los adjetivos para describir tal fantoche.

5) Los personajes secundarios están tan mal llevados que es imposible sentir otra cosa hacia ellos que indiferencia. Se intenta en algunos capítulos contar algo de su pasado, pero es información inconexa e innecesaria.

6) Todos los hombres son malos o tontos. El único bueno, amable, sensible e inteligente es gay (que por mí perfecto, pero me refiero a que en este libro todos los hombres heterosexuales son unos cerdos a la fuerza, y la gente real no es así). Y bueno, tampoco es que este chico sea inteligente, más bien da la sensación de que se ha leído la Wikipedia. Bueno, de hecho parece que la mayoría de personajes se la han tragado (menos el marido de Antena 3, que se pasa el libro en la parra haciendo preguntas estúpidas).

7) El libro está lleno de datos innecesarios y aburridos, y se recalca una y otra vez que todo lo que sale en las películas y series tipo CSI es mentira. También se recalca en cada capítulo que la protagonista estuvo en el FBI, por si no te has dado cuenta las siete primeras veces que te lo dice.

8) En los crímenes el asesino deja un dulce típico de la zona encima del cadáver. Está elaborado con excelsa calidad. Solo hay una panadería en el pueblo. A la súper poli solo se le ocurre investigar un poco ahí hacia la mitad del libro, cuando ya llevamos tres crímenes. Y luego se vuelve a olvidar del asunto hasta el final.

9) Cantidad de momentos románticos ridículos que no me han provocado otra cosa más que vergüenza ajena.

10) Diálogos mal estructurados en los que los personajes vomitan frases de relleno con la propia voz de la narradora (¡nadie habla así en la vida real!), y en los que no se indica quién está hablando en cada momento, por lo que te acabas perdiendo en la conversación y llega a darte todo igual.

11) Un mensaje general que acecha como una sombra en el que se nos dice "¡Cuidado! ¿Eres una mujer y tienes más de 30 años? ¡Pues sepas que si no tienes hijos estás incompleta y eres una hereje de la vida!". Y no es que haya que leer esto entre líneas, es que lo llega a decir claramente.

12) Personajes irreales, tópicos y sin matices. No se les describe físicamente en general, no puedes empatizar porque no los conoces.

13) Argumento trilladísimo en que el asesino y el caso están relacionados con la súper poli y su familia.

14) Pinceladas de mitología vasco-navarra que pintaban demasiado bien y acaban quedando prácticamente en nada o se les da un trato ridículo.

15) Demasiadas subtramas innecesarias que en realidad no llevan a ningún sitio (y te das cuenta de ello enseguida).

16) El final es de chiste. Tiene hasta chascarrillos.

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Y de momento no se me ocurre nada más (bueno, creo que ya hay bastante, ¿no?). Lo siento, porque sé que es un libro que ha gustado a mucha gente y eso es algo que respeto (aunque ya me explicaréis el motivo XD), pero a mí me ha parecido soso, aburrido, mal llevado, mal escrito y que, sinceramente, no aporta nada a su género ni a la literatura. Espero no ofender a nadie con esta reseña tan negativa, pero es mi opinión, como veis suficientemente argumentada, y no puedo sentir otra cosa hacia este libro.


miércoles, 15 de marzo de 2017

Nada (Carmen Laforet, 1944)

Sinopsis: Andrea llega a Barcelona para estudiar Letras. Sus ilusiones chocan, inmediatamente, con el ambiente de tensión y emociones violentas que reina en casa de su abuela. Andrea relata el contraste entre este sórdido microcosmos familiar poblado de seres extraños y apasionantes y la frágil cordialidad de sus relaciones universitarias, centradas en la bella y luminosa Ena. Finalmente los dos mundos convergen en un diálogo dramático.  

Mi opinión: Esta es la lectura de marzo/abril del Club Pickwick, y es un libro al que tenía muchísimas ganas desde hacía ya bastante tiempo. El resultado ha sido excelente, pues me ha gustado incluso más de lo que esperaba. A la hora de leerlo choca bastante que fuese publicado bajo la dictadura franquista y que ganase el Premio Nadal (fue el primer libro en recibirlo), ya que por todas partes he visto un alegato feminista a favor de la liberación e independencia de la mujer, oprimida en un mundo de hombres violentos y miseria. Además, Laforet contaba en ese momento con 23 años, lo que demuestra ya desde un principio el carácter fuerte que debió tener esta mujer, de la que soy fan desde ya.

La acción se sitúa en la posguerra, al principio de los años 40 del siglo XX, pero no es el típico relato que hemos visto ya en un millón de películas y libros de bandos y política, sino una historia de lo más cotidiana, con gente normal que lo único que quiere es comer y salir adelante. Personalmente, muchos momentos me han recordado a historias que me contaba mi abuela sobre aquella dura época: el hambre, la violencia machista, la miseria y los contrastes entre clases sociales. Todo aquello que quedó después de la guerra y que se intentaba silenciar, como siempre ocurre en las dictaduras, escondiendo la mierda debajo de la alfombra para que nadie la vea, fingiendo un estado de bienestar que no existe (anda, mira, como ahora). Esos elementos, que tantas veces escuché contar a mis mayores, que estuvieron ahí viviendo el momento, se encuentran en esta novela, por lo que me ha resultado todo de lo más real, como si fuera una historia que podría haber ocurrido en la casa de al lado.

Mis sentimientos al leer Nada han sido muy concretos: tristeza y soledad. Desde el momento en que Andrea se introduce en el microcosmos del piso de la calle Aribau, oscuro, mugriento, con muebles viejos apilados sin orden, nos damos cuenta de lo sola que va a estar en ese ambiente opresivo, donde nada es como ella esperaba. Al poco de llegar conoce lo problemático del carácter de sus tíos y a su complicada tía Angustias y se le cae el mundo encima, porque esa es otra cuestión: familia numerosa hacinada, viejas rencillas, choque de ideas, celos... Bien podría ser el piso de Aribau y sus habitantes una metáfora de aquella misma España.

Al mismo tiempo tenemos el contraste con el mundo universitario, lleno de niños ricos que ni se han enterado de la guerra, que continúan en su mundo bohemio sin preocupaciones vitales; familias donde cada noche sobra comida en sus mesas. Es un ámbito en el que Andrea llega a introducirse, pero en el que se nota que tampoco acaba de encajar. Todo ello transmite una desolación infinita, que nos habla de lo difícil que es sobrevivir en sociedad y encontrar un lugar en el mundo.

Los personajes son todos catastróficos, desequilibrados y agobiantes, en especial Román y Juan, los dos violentos tíos de Andrea. Los personajes de la abuela y Gloria (tía política de Andrea) son los que más me han gustado; tienen sus momentos de bondad y victimismo, pero a la vez son grandes confabuladoras, en especial Gloria, muchas veces por mera supervivencia. La narración es en primera persona, contada por Andrea, y por lo tanto ella parece la más sensata en un principio, porque es lo que obviamente quiere dar a entender. Pero acaba teniendo también su carácter, sus momentos ácidos y sus pensamientos de asco y odio hacia todo lo que la rodea. Vaya, lo que viene a ser una persona real, que aquí todos tenemos nuestros claroscuros, oiga. Pero hay algo que me ha gustado mucho de Andrea, y es que encarna la rebeldía de la mujer frente al sistema, es una reivindicación del feminismo en sí misma: estudia, lee, fuma, sale sola, no le gusta ir a misa, se opone al carácter de sus tíos, no quiere casarse con el primer pretendiente que aparezca, es libre, es inteligente, es... todo lo que la mujer no podía ser en esa época. Por eso resulta tan fascinante que este libro pasara la censura.

Los momentos que se desarrollan dentro del piso, con estas gentes desagradables, son las partes del libro que me han parecido más realistas; se llega a sentir miedo y angustia. Luego también me han gustado mucho los pasajes en los que Andrea se dedica a vagabundear en mitad de la noche, descubriendo Barcelona. Las descripciones me hacían sentir que podía realmente ver lo que el personaje veía.

Nada me ha parecido sobre todo una novela valiente. Además es muy absorbente, se consigue transmitir toda la desgracia acaecida a los personajes y su entorno, hacer que te lo creas y que desees leer más y más para conocer de qué manera puede acabar todo eso. Podría decirse que es un libro que pesa, que mientras se lee se nota cómo cae en toneladas sobre la cabeza y los hombros toda esa opresión y desdicha. Sin duda un acierto de lectura, una novela en la que voy a estar pensando mucho tiempo.



lunes, 13 de marzo de 2017

Adopta una autora: Kazumi Yumoto (Presentación y biografía)

Hoy vengo a hablaros de un proyecto en el que he decidido hace poco participar y que me parece necesario y más que acertado: Adopta una autora (tenéis el link aquí en el nombre y también en un banner lateral que va a quedarse en el blog de forma permanente). Esto es una realidad: las autoras son menos publicadas que los autores, y algunas acaban siendo olvidadas o muy poco conocidas, así que esta iniciativa consiste en visibilizarlas hablando de ellas y su obra en blogs, canales de YouTube, podcast o la propia web de Adopta una autora. Los participantes adoptamos a una autora y tenemos que dedicarle un número determinado de entradas, vídeos... ¡Hay que hacerse oír!

Yo decidí participar adoptando a Kazumi Yumoto, que es una autora japonesa que me encanta y creo que conoce muy poca gente. Fijaos, su primer libro, Los amigos, fue publicado en Japón en 1992 y a España llegó en 2015. Bueno, miento, porque existe una edición descatalogada adaptada para institutos, que vio la luz a finales de los años 90 con el título Tres amigos en busca de un muerto (dato aportado por mi amiga Lidia, quien tuvo que leerlo con excelentes resultados, y eso que no era la versión íntegra). Pero esta publicación pasó un poco sin pena ni gloria; ni siquiera tiene ficha en GoodReads. 

Lo que vengo a decir que es aquí tenemos a una excelente autora que debutó hace veinticinco años y que estamos descubriendo ahora porque nadie prácticamente había reparado en ella. Y aquí es donde entro yo en mi labor de visibilizarla, gracias a Adopta una autora y a la reedición de Los amigos por parte de Nocturna, que además se están poniendo las pilas y nos han traído ya dos libros más de Yumoto, traducidos por primera vez. Y ojalá que no paren, porque esta mujer que nos ocupa ha escrito más de diez novelas. Es decir: es relativamente prolífica, ha recibido numerosos premios literarios, la mayoría de sus libros cuentan con adaptación cinematográfíca y pregunto: ¿la conocíais? ¿Verdad que la gran mayoría no? ¿Queréis saber más sobre ella? Pues os invito a hacer una sencilla prueba al alcance de todos: buscadla en Wikipedia. Todo el mundo medianamente popular tiene un artículo dedicado a su persona en Wikipedia, ¿verdad? Pues Kazumi Yumoto no. Podéis pasar a comprobarlo. Ni siquiera está en la versión anglosajona, tan solo una pequeña nota en la versión francesa de esta página y ya está, para de contar. Es como un fantasma.

Pues bien, yo os la presento.

BIOGRAFÍA Y ESTILO LITERARIO

Kazumi Yumoto nació en Tokio en 1959, ciudad en la que todavía reside. Estudió composición musical, llegó a escribir libretos de óperas y, más tarde, música para radio y televisión. Después de haber escrito óperas se dio cuenta de que inventando historias se sentía muy cómoda y que era eso lo que realmente quería hacer, así que empezó a dar sus primeros pasos en la literatura y al poco tiempo publicó su primera obra: Los amigos (Natsu no niwa), una historia que causó gran impacto en Japón y consagró a su autora. Pronto llegó la lluvia de premios y la adaptación a la gran pantalla: Kazumi Yumoto había llegado para quedarse.

¿Qué es lo que tanto gusta a sus lectores? Puedo hablar por mí y aventurarme a decir que gran parte de su encanto reside en cómo trata los sentimientos humanos: los hace palpables, muy reales, naturales. Uno de los temas recurrentes en la obra de Yumoto es la muerte; es un elemento que está presente en todos sus libros y siempre lo presenta con gran naturalidad. Es increíble cómo consigue hacerlo y cómo hace que te impliques al leer un libro suyo. No he leído toda su obra porque, como decía antes, solo tenemos tres novelas traducidas, pero estoy segura de que no cuenta con un solo libro en su haber que deje indiferente. 

Su estilo es típico japonés: descriptivo, pausado a veces y muy de leer entre líneas en algunos pasajes, pero todo ello completamente actual, cercano y fácil de entender. Las temáticas son complejas, ya que nos hablan de la muerte en especial, tratada desde todos los puntos de vista; o de etapas complicadas de la vida, como la adolescencia y la curiosidad por experimentar y abrirse al mundo.

Si me acompañáis en este proyecto descubriréis muchas más cosas sobre Kazumi Yumoto, porque voy a reseñar su obra traducida, voy a hablaros de lo importante que es la muerte en la cultura japonesa aportando curiosidades e incluso toques de filosofía, y también me reservo algunas sorpresas. Cuando acabe con mi aporte en Adopta una autora espero haberos despertado el interés por esta grandísima escritora, que con libros cortos y directos (y muy bien de precio) es capaz de desglosar por completo el alma humana.

martes, 7 de marzo de 2017

El cuento número trece (Diane Setterfield, 2006)


131174Sinopsis: Margaret, hija de un coleccionista de libros antiguos y escritora primeriza, acepta escribir la biografía de la misteriosa novelista Vida Winter, una mujer que, no obstante el éxito de sus libros, siempre ha rehuido el contacto con la prensa y ahora por fin ha elegido a Margaret para contar los hechos de su vida.

Mi opinión: Érase una vez un libro que compré hace siete años y que he leído ahora. Llevaba mucho tiempo en la estantería aguardando su momento, esperando tal vez a que pasara un poco la nube de la tremenda expectación que causó. Es cierto eso de que hay un momento para todo. Es un libro que parecía gustar a todo el mundo cuando se publicó; más tarde empezaron los comentario de "no era para tanto" (muchos de ellos vomitados con superioridad y desprecio). Y yo, la verdad es que preferí no dejarme influir por nada, esperar a que me llamase y leerlo despacito, cosa que he hecho porque ese es mi lema para este año. Qué bien se saborean los libros cuando se asimilan poco a poco, cómo se disfrutan y te llevan a su mundo. Pues bien, hace pocos días lo bajé de la estantería, lo comencé y, vacía mi mente de otras opiniones, decidí forjar la mía propia. 

Veamos, se pueden decir muchas cosas sobre El cuento número trece, tiene matices y homenajes para no parar. Lo primero que quiero destacar es que se nota que la autora es una gran amante de los clásicos de la literatura y no deja de demostrarlo, convirtiendo a sus personajes principales también en lectoras de Jane Eyre, Cumbres Borrascosas, La dama de blanco, Sherlock Holmes y tantos y tantos otros. Si tuviera que definir este hecho con una palabra, sin duda sería "amor". Amor por los libros y la literatura. Se palpa en cada página lo mucho que Diane Setterfield ama esos clásicos imperecederos, no deja de demostrar esa devoción y es una de las cosas que se trasmite con más fuerza en esta novela. Y no en vano estamos ante un homenaje en toda regla a la literatura gótica, aquella de páramos, de niñas solitarias, de secretos, de cortinas espesas y mansiones llenas de polvo de años. Esa ambientación también hace especial a El cuento número trece; personalmente me transmitió mucha paz.

Es cierto que el libro también tiene momentos algo fantasiosos e incluso rebuscadillos, pero en mi opinión todo forma parte del espectáculo, pues esos hechos me han parecido un homenaje a los momentos pasionales de la literatura gótica, a esos personajes que amaban con locura y desfallecían o morían por ello. Además, tenemos un gran misterio en una mansión solitaria, con dos hermanas gemelas extrañas y peculiares. No hay que ser muy espabilada para empezar a atar cabos y darse cuenta de qué está ocurriendo y cómo va a acabar todo, porque además también se van dando algunas pistas que hay que saber captar. Es decir, no es demasiado obvio el giro final, pero con atención es deducible en cierto modo, sobre todo cuando somos conscientes del libro al que hace homenaje directo de entre todos y que no para de nombrarse: Jane Eyre. Soy muy fan de ir haciendo teorías locas mientras leo un libro y con este no ha sido menos. Imaginé ciertas cosas, en algunos momentos iba incluso por delante de los descubrimientos que va realizando poco a poco el personaje de Margaret, pero en otros asuntos ha conseguido darme alguna sorpresa. Y eso es muy bueno.

Sea como sea, es una lectura que he disfrutado mucho y, sí, consiguió intrigarme. Para mí está narrada con acierto, tratando de imitar el estilo clásico, salvando las distancias pero con mucha dignidad. Es una historia triste, de personajes con corazones rotos, de mujeres obligadas a guardar secretos y sufrir en silencio. ¿Qué más da que no sea sesuda o que no utilice vocablos rimbombantes? No es necesario, lo importante es todo lo que esconde y transmite una historia o sus personajes (que por cierto, alguno de ellos es la ternura personificada), la gracia está en dejarse sorprender y disfrutar leyendo. Así que esta es la verdad sin artificios, sin vergüenza ni reparo: me ha gustado El cuento número trece. Me ha gustado mucho. Le perdono cualquier posible detalle cogido con pinzas que pueda tener, pues para mí pesa más la intención, el homenaje, el poso de las cosas buenas que he sacado al leerlo. Ya está dicho. Y no me siento tonta ni nada.