sábado, 19 de diciembre de 2015

El Castillo Ambulante 2. El castillo en el aire (Diana Wynne Jones)

Título original: Castle in the air
Año de publicación: 1990

Sinopsis: Al sur de la tierra de Ingary, Abdullah, un joven y no muy próspero mercader de alfombras, pasa su humilde y tranquila vida soñando despierto con que es el hijo perdido de un gran príncipe y está destinado a casarse con una princesa. Pero un día la quietud de sus ensoñaciones se rompe con la visita de un extranjero que le vende una alfombra mágica. Desde ese momento se desata una vertiginosa fantasía, en la que nada (o casi nada) es lo que parece, llena de genios contestones, demonios buenos y malos, animales con inusual personalidad, persecuciones a camello y un castillo flotante cargado de princesas. Y un final que dejará a todos con la boca abierta.

Mi opinión: Me ha gustado menos que la primera parte, cosa que por otro lado esperaba en cierto modo. Al principio es una historia que me chocó bastante porque no es una continuación directa de El Castillo Ambulante, si no que nos sitúa en un paraje totalmente nuevo con personajes que no conocemos. El lugar en cuestión es Zanzib, una tierra que recuerda mucho a la Arabia de Aladino y que, de hecho, contiene más elementos de Las mil y una noches, como por ejemplo una alfombra voladora o un genio embotellado. Pasar de las praderas y puertos de Kingsbury o Market Chipping al desierto de Zanzib es algo que me chocó, como decía, e hizo que me costara un poco entrar en materia.

Tampoco me agradó en un primer momento tanta inspiración en Las mil y una noches, porque me daba la sensación de ser una especie de nueva versión o reinvención de esta magna obra que un libro de Howl. Los personajes tampoco me cuajaron y en especial el protagonista, Abdullah, se me hizo un poco pesado porque tiene una forma de hablar bastante rebuscada y pelotera. 

Hasta casi la mitad del libro no sentí que empezaba a despegar y no fue hasta ahí cuando me enganchó de verdad. Tiene un comienzo bastante lento, pero hay un giro muy fuerte en ese momento, un cambio de escenario y la introducción de nuevos personajes algo más interesantes. Y gatos. También hay gatos.

Y ya en los últimos capítulos es cuando llegan las sorpresas y te das cuenta de que nada es lo que parecía; admito que hay varias cosas que me sorprendieron bastante. Puede parecer que es una historia independiente a la del primer libro, pero al final te das cuenta de que no lo es. He visto comentarios de personas que afirman que los libros de esta trilogía se pueden leer de forma independiente y salteados, pero no puedo más que discrepar. No digo más porque llegaría al spoiler, pero me parece una burrada.

El final me resultó un poco precipitado y lleno de sorpresas que me parecieron, algunas, no todas, un poco cogidas por los pelos. Además, me sabe fatal que se hayan olvidado de Michael en este libro (el ayudante aprendiz de Howl), porque en la primera parte me cayó bien. 

Con todo, creo que es un libro entretenido, que se deja leer, pero que en ningún momento alcanza la frescura de su predecesor y que me ha dejado un poquito desinflada. El Castillo Ambulante dejó el listón muy alto. Tengo mucha curiosidad por seguir con el tercero, a ver qué sorpresas guarda y cómo las encajo.


                                               

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